Apreciación personal sobre pintores chilenos

 

"Apreciación Personal sobre Pintores Chilenos"

Columna del Excmo. Embajador Hidenori Murakami
Junio 2012

 

Han pasado casi ocho meses desde que asumí como Embajador del Japón en Chile, en octubre del año pasado, y en este tiempo relativamente corto he tenido la oportunidad de apreciar las obras de dos de los más grandes pintores en la historia chilena:  Roberto Matta y Pedro Lira.

Las obras de Matta estuvieron en exhibición desde noviembre de 2011 hasta febrero de este año en el Centro Cultural Palacio La Moneda y en dos ocasiones fui a verlas.  La primera vez recorrí la muestra con mi señora, recién llegados a Chile, y la segunda fui con mi hija y nieto quienes me visitaron a fines del año pasado y comienzos de éste.

            Cuando estuve por primera vez frente a un cuadro de Matta, pensé que era un cuadro enigmático y que tenía un estilo poco corriente. En la segunda oportunidad, estando frente a la pintura más tiempo, sentí que me llegaba de alguna forma lo que el artista quería transmitir. Sentí que tenía fuertes mensajes y que más bien eran dibujos simples. En otra sección de la exposición se exhibían las fotos de la vida de Matta. A mi parecer, se veía que no tenía el típico dramatismo que tienen los artistas y que llevaba una vida feliz (aunque dicen que se casó cinco veces). Me impresionó el contraste del rostro tranquilo que aparecía en los afiches y el hecho de que una persona que aparentemente llevaba una vida feliz, pudiera dibujar esas obras misteriosas.

Por otra parte, las obras de Pedro Lira, uno de los grandes maestros chilenos, actualmente se exhiben en el Centro Cultural de Las Condes, lugar al que hace poco fui con mi señora, en un día de llovizna en la capital.

            A diferencia con Matta, el estilo de Lira es muy realista. Sentí que su técnica es de muy alto nivel.  De hecho, sentí una nostalgia conmovedora al pararme frente a sus obras.  Tanto en sus paisajes como en sus retratos capta muy bien los ademanes y las expresiones momentáneas, lo que me hizo percibir el profundo amor que el pintor profesaba hacia sus objetos.  La impresión de mi esposa fue que Lira “tiene un particular estilo de dibujar las manos. Interesante”. Por mi parte, pude sentir el amor del pintor a través de las posiciones y fisonomías de las vacas, por ejemplo, que aparecen en los paisajes y, me impresionó aún más el hecho de que a veces se vieran sobresalientes como si fueran imágenes en  3D.  No conozco la personalidad de Lira, pero según su biografía, pese a que había estudiado derecho en la Universidad de Chile y que tenía el título de abogado, optó por convertirse en pintor. Más aún, me sorprendió saber que un jurista, que aparentemente se aferra a las formas, se haya convertido en un gran pintor dando creación a tales obras maestras.  Igualmente he pensado, irreverentemente por supuesto, que tal vez yo, como también estudié derecho, algún día pudiera llegar a dibujar algo.

            Desde que llegué a Chile, estoy tratando de entender, dentro de lo posible, su historia y cultura.  La pintura es parte de esto. Mi anhelo es llegar a entender la historia, literatura y poesía chilena directamente desde el español (incluso quiero poder llegar a escribir directamente en español este texto que actualmente me están traduciendo los funcionarios de la Embajada desde el original que escribo en japonés). Lo bueno de la pintura es que sólo por el hecho de situarse frente a una obra y apreciarla, cada persona puede tener su propia interpretación de ésta. Además, las exposiciones que he tenido la oportunidad de visitar permiten estar cerca de la pintura, por lo cual uno siente una íntima simpatía. Más aún, si el interior de la sala fuese de madera y con piso maderero, sentiría una simpatía todavía mayor.

Últimamente he tomado conocimiento de que el Museo de Bellas Artes ha decidido aumentar el espacio dedicado a muestras emanadas de la colección del museo, para mí esto es un motivo de gran alegría pues ello me brinda la posibilidad que yo pueda apreciar  un mayor número de obras de artistas chilenos, lo que me llena de satisfacción.